domingo, 27 de octubre de 2013

Vuelo

Giro a la izquierda. Esta vez ha ido de poco. Otra roca cae desde cielo, y otra, y otra... De vez en cuando alguna me pega, a veces más de lo que quisiera. Mis alas baten con fuerza por el azul fluido que me envuelve. Otros lares pájaros vuelan sin dificultad. Pero no se dan cuenta que la falta de objetivos los adormecen hasta hacerlos caer al suelo, mientras yo, sufriendo incansablemente las miserias de un vuelo infernal, me siento más vivo que nunca. Debajo de mi tripa, la tierra sangra y se resquebraja. Quedan pocos segundos para que todo explote y nunca me había sentido tan vivo. Una sonrisa dibuja mi pico. Me asombro al pensar que voy ha vivir más en segundos que la mayoría en años de vida. Por muchas piedras que me caigan, y a pesar de la futilidad de mi vuelo mi ánimo no decae. Los pajaros no están hechos para vivir en jaulas. El objetivo final no es la supervivencia por la supervivencia, sino el mismo vuelo. La vida no tiene un objetivo, está compuesta por todos esos pequeños momentos que la forman: los dulces buenos y los sabrosos malos. Una luz precede a la explosión. El negro sustituye el azul. Pronto unas pequeñas lágrimas blancas deciden interrumpir la oscuridad. No llores por mi, he vivido más que la mayoría. El fin siempre es un principio y la muerte la parte más necesaria de la vida. El movimiento es vida. No pares nunca de batir tus alas... especialment cuando no haya motivos para hacerlo.

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